Atravesar el desierto, ir a las profundidades. Caminar cuarenta años o padecer cuarenta días, todas las religiones nos hacen saber que para la ascensión o la libertad primero hay que descender.
La tradición de despertarse cansados y felices. Nace otra vez la emoción, nos visitamos, hay aroma a jazmín por todos lados. Dibujé un clásico cristiano de la "familia originaria"...